
Me susurra al oído una canción de despedida, dibujando con sus ojos los miedos de un triste niño que no puede borrar el tiempo, una forma de querer estar solo es, volviéndose inmortal.

Y recordar, recordar que aun estoy perdido, que aun busco algo más, algo que se oculte de la luz y que odie las sombras, me odio a mismo por lo que me he convertido, un caminante que se busca a si mismo.
Creer en encontrar una sonrisa, sin alejarse del sueño, me pide que no trate de reparar algo que no este roto, que no llore.

Quizás deba estar soñando, quizá todo esta en mi mente, quizá no sea la vide real.
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