lunes, 8 de junio de 2009

Bitácora 21; Archivo A9: Libertad

El espejismo de una diosa antigua situada en el sueño de los hombres, muestra un mundo distinto a ese siempre mudo testigo. Que aunque nunca cierre sus ojos sueña, al igual que nosotros, con una sola palabra, hermandad.

Quizás hayan olvidado en que te basaste para luchar por ellos, quizás nunca comprendieron que te impulsaba a seguir caminando, a seguir mirando hacia adelante con esperanza, como si hubiese existido futuro antes de tu llegada.




Donde tú viste una sola fuerza, ellos vieron un mercado donde se pueden abaratar los precios; donde viste posibilidades, ellos vieron acuerdos; lo que pensaste que era alcanzable, ellos no lo pensaron. Lo que para ti fue un motivo, para ellos sólo fue un sueño, uno que no quieren volver a tener, y que dejan que se vaya consumiendo haciéndote testigo de su error, un mudo testigo que inmovilizan en un frío cuadro posado sobre la cabeza de un verdugo que se autoproclama rey.

Es curioso verlos juntos, ver al opresor cantando vivas a sus armas silenciando al libertador de pie y solo, con sus gestos. Es curioso verte reír para la foto, y ver a tu pueblo hundirse en la vertiente del castigo después de haber conocido la corriente de la libertad, esa que quisiste para todos, esa que para ti fue motivo y para nosotros el alivio a una vida llena de llanto y de dolor andino que nunca se olvida.



Se que nunca vas a despertar, que aunque pudieras no querrás, no para ver en que se ha convertido tu hogar, no para escuchar la voz y las palabras de aquel que dirige a tus hermanos como el más terrible de los colonos a sus indios.

Hoy, una parte de ese hermoso sueño tuyo se ha vuelto realidad, hoy se ven unidas varias naciones recordando la hermandad que nos enseñaste con tu lucha. Pero sigues fuera de todo ello, sigues viendo desde lejos lo que construiste con tu fe, lo que muchos de tus soldados apoyaron sin descanso.

Esa libertad con la que soñaste un día, la que hizo a otros hombres cambiar de rumbo y volver a casa, la que convenció a muchos otros de ser suya. Esa libertad que vivimos al decidir unirnos con un perfil propio… soñando, como tú lo hiciste, con un destino común.



Desearía que vieras, mas allá de los limites de tu cuadro. Lo que ahora vive y que existió desde tus días.

Desearía saber como concebiste esta idea, que fue lo que viste en tu viaje, que te mostró que se podía, que resultaría y que te hizo ser un libertador del norte con visión al sur.

Me gustaría saber que opina la Gran Colombia de la C.A.N, como se miden dos gigantes de diferentes edades pero con las mismas heridas.


Me gustaría saber como se mira el mismo sueño después de casi 200 años, como se lee un libro de historia a través de tus ojos.

Desearía oír al testigo, oírlo cantar lo que cayo todo este tiempo, escuchar lo que opina de su retrato, saber si en realidad estaba sonriendo.

Me gustaría que leyeras esto…

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