Hace aproximadamente 10 años, que padezco de esta terrible enfermedad, era todavía un niño cuando mis ojos aprendieron a sentir miedo, bueno era un niño, ahora, debo decir, que esto, me gusta.
Enmarcado dentro del genero del survivor horror he ido atravesando año a año pruebas y tareas cada vez más difíciles, maneras de ver nuevas situaciones y sobre todo, he aprendido a lidiar con el miedo.
Miedo que no puedes olvidar, aunque pasen las horas, aunque duermas como un bebé, aunque te des cuenta que después de todo, no te puede tocar y que no importa cuan fuerte o preparado te sientas para enfrentarlo, al final, solo te queda, huir.
Frente a mi, las incontables figuras de demonios de ojos rojos, que oscurecen los únicos caminos que me a tocado recorrer. Sigo caminando solo, dejando atrás los pequeños finales que caen al grito de un gatillo, dejando atrás parte de mi mismo.
De algo estoy seguro, aunque no voy a encontrar aquí las respuestas que se supone deberían estar en mi cabeza, estaré, al menos, más cerca de ellas. Aunque aveces no sé si en verdad quiero encontrarlas, eso seria el final de todo esto, y tal vez el final no me guste.
He sido el mismo todos estos años, pero he tenido muchos nombres, y con cada uno de ellos una nueva forma de venganza, un intento de rescate a lo último que quedaba de inocencia, la llegada de un primer día que se convertía en muerte, el escape de un infierno imposible en cual, de alguna manera, seguía vivo, el horror en otra lengua que se vistió de rey y el regreso al lugar en donde la vida comenzó y donde sólo había muerte.
Sigo teniendo las mismas pesadillas, sigo caminando solo a través de oscuras calles sin salida, escapando de ellos, de figuras humanas con rostros de demonio, sigo buscando, sigo esperando, y solo tengo una sola respuesta, este virus nunca termina.
lunes, 18 de mayo de 2009
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